La intensidad
La intensidad. Agosto 2021
Esa mañana el intenso frío del entrado invierno aplastó la bruma, el smog, el vapor en suspensión que habitualmente entorpece la vista y no deja traslucir la silueta de las montañas a lo lejos, e hizo solo esa vez, casi poder tocarlas, solo estirar los brazos y sentir las gotas escurrir por las hojas tiesas de los árboles abrazados por la helada en la noche anterior.
Paula, desde el balcón del piso 6, junto a su compañero, observó en silencio. El corazón le latía y un retumbar en eco le hacía sentir ya no era solo el de ella, latían los dos.
Luego, los días se amontonaron, los tiempos de la decisión, y un mes y algunas semanas después volvimos a encontrarnos.
Cuando la intensidad es manifiesta, de lo vivido se conserva la instantánea imagen nítida del recuerdo. Ya en la escribania ella sonriendo, la silueta de su bebé en la ecografía que horas antes le regalaron y nos invitaba a ver, y su firma estampada en el instrumento que la hacía dueña del lugar que a partir de ahora los verá crecer, a los tres.
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